27/1/10

Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico. Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír, pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana. La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes. No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.

5/12/09

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Cambia tu actitud y sánate

La salud está tan relacionada con la felicidad que no podemos tener la última sin la primera; sin embargo, los individuos, después de hacer sus labores cotidianas, buscan rutinas diferentes en un intento por salir de la intensa vida en que se encuentran sumergidos. Muchos especialistas han supuesto que el hombre no puede evitar esa búsqueda de la felicidad, pues de otra forma no podría mantenerse psicológica y somáticamente equilibrado.

Nadie puede negar que existe una influencia entre nuestra salud y nuestra actitud mental. Una actitud positiva, un alto grado de motivación y entusiasmo crean las condiciones apropiadas para el desarrollo de una buena salud, una buena digestión y el desarrollo normal de los procesos metabólicos del cuerpo.

Lo cierto es que pensar es practicar química cerebral. Nuestra calidad de vida es el resultado de nuestros hábitos y estos, a su vez, son el producto de nuestras acciones. Sin embargo, toda acción va precedida por un pensamiento y una de las consecuencias de los pensamientos que albergamos en nuestra mente es la secreción de hormonas, desde glándulas como el hipotálamo y la pituitaria. Éstas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, si tenemos pensamientos hostiles y de enojo, nuestro corazón se acelera, sube la presión arterial y la cara se sonroja. Los sentimientos de ira, enemistad, resentimiento, depresión y tristeza, debilitan el sistema inmunológico del cuerpo y favorecen la aparición de las llamadas enfermedades psicosomáticas.

Los pensamientos positivos como el entusiasmo y el amor producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que estimula, da energía al cuerpo y crea las circunstancias propicias para el mantenimiento o restauración de una buena salud. Cada uno de nosotros es, hasta cierto punto, responsable por el nivel de salud del cual estemos disfrutando.

¿Se ha dado cuenta cómo aquellas personas que constantemente se quejan por todo, generalmente son las mismas que suelen enfermarse con más frecuencia? Martín Seligman, profesor de la Universidad de Pennsylvania, asevera que el sistema inmunológico de la persona pesimista y negativa no responde tan bien como el de la persona optimista y positiva.

Una actitud triunfadora y perseverante no sólo nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas, sino que en muchas ocasiones puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Un grupo de investigadores del hospital King´s College de Londres, realizó un estudio con 57 pacientes que sufrían de cáncer del seno y que habían recibido una masectomía. Siete de cada diez mujeres de aquellas que poseían un “espíritu de lucha”, diez años más tarde aún tenían vidas normales, mientras que cuatro de cada cinco de aquellas personas que en opinión de los doctores “habían perdido la esperanza”, poco tiempo después de haber oído su diagnóstico, habían muerto.

La buena noticia es que usted puede cambiar su actitud y el efecto negativo que ésta ejerza sobre su salud física. Empiece por modificar la clase de pensamientos que mantiene en su mente. Sea optimista, su vida puede depender de ello.

14/11/09

Cómo actúan los nutrientesVitamina K
CarbohidratosCalcio
ProteínaCromo
GrasasHierro
Vitamina AMagnesio
Vitamina BSelenio
Vitamina CÁcidos grasos omega
Vitamina DFitonutrientes
Vitamina E


Cómo actúan los nutrientes

Los nutrientes que proceden de los alimentos son absorbidos por el organismo a medida que pasan por el aparato digestivo:

  • Los nutrientes son fundamentales para el crecimiento, mantenimiento y reparación celular.
  • Los nutrientes proporcionan energía para que el organismo funcione correctamente.
  • Los nutrientes, junto con la fibra y el agua, son esenciales para una buena salud.

A pesar de que los nutrientes pueden actuar de forma independiente, cada nutriente depende de los demás para ser más eficiente. Los nutrientes principales son los macronutrientes —los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas—,los micronutrientes, las vitaminas y los minerales.

El cardo lechero, los arándanos, las hojas de espinacas y las acerolas.

Qué hacen los macronutrientes

Los macronutrientes son esenciales para una buena salud:

  • Participan en el metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas, que proporcionan energía al organismo.
  • Participan en la absorción de las proteínas, que proporciona los componentes básicos necesarios para el crecimiento y la reparación celular.

Qué hacen los micronutrientes

Las vitaminas y los minerales no proporcionan energía por sí mismos, pero los macronutrientes dependen de ellos para regular la liberación de la energía que procede de los alimentos.

  • Las vitaminas son sustancias orgánicas.
  • Activan las enzimas, que son proteínas que actúan como catalizadores para acelerar las reacciones biológicas que se producen en nuestro organismo.
  • Nuestro organismo produce una cierta cantidad de vitaminas D y K, pero el resto de las vitaminas procede de nuestra dieta o de complementos.

Las sales minerales son sustancias inorgánicas que proceden de las rocas y los minerales y entran en la cadena alimentaria a través del suelo.

  • Obtenemos las sales minerales a través del consumo de plantas que crecen en suelos ricos en minerales o de animales que se han alimentado de esas plantas.
  • El calcio, el magnesio y el fósforo son los principales componentes de los huesos.
  • El sodio y el potasio controlan el nivel de agua del organismo.
  • Otros minerales (el cromo, el hierro y el magnesio) participan en diferentes procesos químicos que tienen lugar en el organismo.
  • Ácidos grasos omega
  • Los fitonutrientes, también conocidos como fitoquímicos, son compuestos que actúan como un sistema natural de defensa de las plantas, además de tener un efecto beneficioso sobre la salud humana.