27/1/10
8/12/09
5/12/09
La salud está tan relacionada con la felicidad que no podemos tener la última sin la primera; sin embargo, los individuos, después de hacer sus labores cotidianas, buscan rutinas diferentes en un intento por salir de la intensa vida en que se encuentran sumergidos. Muchos especialistas han supuesto que el hombre no puede evitar esa búsqueda de la felicidad, pues de otra forma no podría mantenerse psicológica y somáticamente equilibrado.
Nadie puede negar que existe una influencia entre nuestra salud y nuestra actitud mental. Una actitud positiva, un alto grado de motivación y entusiasmo crean las condiciones apropiadas para el desarrollo de una buena salud, una buena digestión y el desarrollo normal de los procesos metabólicos del cuerpo.
Lo cierto es que pensar es practicar química cerebral. Nuestra calidad de vida es el resultado de nuestros hábitos y estos, a su vez, son el producto de nuestras acciones. Sin embargo, toda acción va precedida por un pensamiento y una de las consecuencias de los pensamientos que albergamos en nuestra mente es la secreción de hormonas, desde glándulas como el hipotálamo y la pituitaria. Éstas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, si tenemos pensamientos hostiles y de enojo, nuestro corazón se acelera, sube la presión arterial y la cara se sonroja. Los sentimientos de ira, enemistad, resentimiento, depresión y tristeza, debilitan el sistema inmunológico del cuerpo y favorecen la aparición de las llamadas enfermedades psicosomáticas.
Los pensamientos positivos como el entusiasmo y el amor producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que estimula, da energía al cuerpo y crea las circunstancias propicias para el mantenimiento o restauración de una buena salud. Cada uno de nosotros es, hasta cierto punto, responsable por el nivel de salud del cual estemos disfrutando.
¿Se ha dado cuenta cómo aquellas personas que constantemente se quejan por todo, generalmente son las mismas que suelen enfermarse con más frecuencia? Martín Seligman, profesor de la Universidad de Pennsylvania, asevera que el sistema inmunológico de la persona pesimista y negativa no responde tan bien como el de la persona optimista y positiva.
Una actitud triunfadora y perseverante no sólo nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas, sino que en muchas ocasiones puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Un grupo de investigadores del hospital King´s College de Londres, realizó un estudio con 57 pacientes que sufrían de cáncer del seno y que habían recibido una masectomía. Siete de cada diez mujeres de aquellas que poseían un “espíritu de lucha”, diez años más tarde aún tenían vidas normales, mientras que cuatro de cada cinco de aquellas personas que en opinión de los doctores “habían perdido la esperanza”, poco tiempo después de haber oído su diagnóstico, habían muerto.
La buena noticia es que usted puede cambiar su actitud y el efecto negativo que ésta ejerza sobre su salud física. Empiece por modificar la clase de pensamientos que mantiene en su mente. Sea optimista, su vida puede depender de ello.
14/11/09
| Cómo actúan los nutrientes | Vitamina K |
| Carbohidratos | Calcio |
| Proteína | Cromo |
| Grasas | Hierro |
| Vitamina A | Magnesio |
| Vitamina B | Selenio |
| Vitamina C | Ácidos grasos omega |
| Vitamina D | Fitonutrientes |
| Vitamina E |
Cómo actúan los nutrientes
Los nutrientes que proceden de los alimentos son absorbidos por el organismo a medida que pasan por el aparato digestivo:
- Los nutrientes son fundamentales para el crecimiento, mantenimiento y reparación celular.
- Los nutrientes proporcionan energía para que el organismo funcione correctamente.
- Los nutrientes, junto con la fibra y el agua, son esenciales para una buena salud.
A pesar de que los nutrientes pueden actuar de forma independiente, cada nutriente depende de los demás para ser más eficiente. Los nutrientes principales son los macronutrientes —los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas—,los micronutrientes, las vitaminas y los minerales.
Qué hacen los macronutrientes
Los macronutrientes son esenciales para una buena salud:
- Participan en el metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas, que proporcionan energía al organismo.
- Participan en la absorción de las proteínas, que proporciona los componentes básicos necesarios para el crecimiento y la reparación celular.
Qué hacen los micronutrientes
Las vitaminas y los minerales no proporcionan energía por sí mismos, pero los macronutrientes dependen de ellos para regular la liberación de la energía que procede de los alimentos.
- Las vitaminas son sustancias orgánicas.
- Activan las enzimas, que son proteínas que actúan como catalizadores para acelerar las reacciones biológicas que se producen en nuestro organismo.
- Nuestro organismo produce una cierta cantidad de vitaminas D y K, pero el resto de las vitaminas procede de nuestra dieta o de complementos.
Las sales minerales son sustancias inorgánicas que proceden de las rocas y los minerales y entran en la cadena alimentaria a través del suelo.
- Obtenemos las sales minerales a través del consumo de plantas que crecen en suelos ricos en minerales o de animales que se han alimentado de esas plantas.
- El calcio, el magnesio y el fósforo son los principales componentes de los huesos.
- El sodio y el potasio controlan el nivel de agua del organismo.
- Otros minerales (el cromo, el hierro y el magnesio) participan en diferentes procesos químicos que tienen lugar en el organismo.
- Ácidos grasos omega
- Los fitonutrientes, también conocidos como fitoquímicos, son compuestos que actúan como un sistema natural de defensa de las plantas, además de tener un efecto beneficioso sobre la salud humana.