13/3/10

¿Quiénes son tus amigos?,
por Helios Herrera

Mientras más avanza la vida, más difícil pareciera el hacerse de nuevos amigos. Al principio nuestros amigos son temporales, ya que la amistad empieza por ser circunstancial. Es decir, nos hacemos amigos de personas con las que coincidimos de acuerdo a circunstancias específicas. Así pues, los niños con los que compartimos la escuela se hacen nuestros amigos al menos durante el tiempo de la escuela.

Cierto es que no todos los compañeros del salón se hacen nuestros amigos; algunos simplemente llegaron a nuestras vidas y forman parte de ellas más como conocidos, que como amigos.

Durante la juventud, con su consecuente rebeldia y ganas de cambiar el mundo es probablemente cuando se gestan las amistades más profundas, aquellas que se adornan con emocionalidad y se alojan en nuestras entrañas. Es tal vez la etapa en la que, con mayor libertad, escogemos a nuestros amigos, dependiendo muy poco de las circunstancias.

Ni bien termina la juventud somos "casi succionados" por el matrimonio o la vida en pareja y poca oportunidad tenemos de hacer nuevos amigos… y de cultivar los viejos, y pocos, muy pocos años despues, perdemos inclusive la individualidad al pasarnos la vida social siendo "el papá de alguien," o "la mamá de alguien." Oportunidad, cabe decirlo, de engendrar nuevas relaciones con los padres de los compañeros de nuestros hijos, con los que tenemos en común, al menos, la comunidad educativa que escogimos para nuestros críos.

En fin, la vida pasa y los entrañables se van quedando, las posibilidades de nuevos vínculos van objetivamente disminuyendo. Así pues, podemos llenar nuestra agenda de relaciones y conocidos, pero pocos que realmente sean atesorados con emocionalidad… Lograr además que esta emocionalidad sea recíproca… bueno ya está mucho más difícil.

Entonces… ¿realmente no podemos hacernos de nuevos amigos siendo adultos? Por supuesto que sí, pero el concepto es primero, más objetivo, y segundo… más consciente.

Cuando me refiero a objetivo, no puedo más que recordar el concepto que me enseñó mi amigo Gonzalo González hace muchos años:

"Amigo es aquel quien decido conscientemente
que siempre puede contar conmigo."

Esta postura me ha permitido no perder amigos a lo largo de la vida, no retirar el cariño ni la incondicionalidad hacia la otra persona a pesar de la distancia, el tiempo o incluso la pérdida de interés de la otra parte.

Cuando me refiero a más consciente, lo hago aseverando que los amigos son personas que nosotros decidimos incluir en nuestra vida. Si bien es cierto que podemos amar a nuestros padres y hermanos, ellos nos fueron impuestos, nunca los escojimos. También es cierto que escogimos a nuestra pareja para fincar una familia, pero también que con nuestros amigos no sostenemos una relación romántica, ni física, luego entonces los vínculos que decidimos crear son, o deben ser, mucho más objetivos y conscientes, ya que nunca se ven afectados por endorfinas o procesos de enamoramiento romántico.

Por supuesto que escojemos a aquellos individuos que de alguna manera nos hacen la vida fácil, con los que nos es grato compartir el tiempo ya que nos hacen sentir bien, pero cuando adultos, la decisión de ofrecer amistad no necesariamente debe estar en línea con la de aceptar amistad, somos más selectivos, más cuidadosos y más celosos de nuestro tiempo y de a quién invitamos a nuestra vida.

Ojalá que puedas incluir en tu agenda a un amigo nuevo… ¿cada año? Ojalá que puedas decidir en consciencia elegir a una persona y hacerle saber que es tu amigo… porque siempre puede contar contigo… Si además coincide que tú formas parte de su decisión personal de amistad…¡enhorabuena! Si no, simplemente disfruta la amistad que te une a ti con él, o con ella.

Por este medio, aprovecho para agradecer su presencia en mi vida a tantos y tantos amigos, de los de ayer, de los de entonces, de los de ahora, de los de siempre, de los olvidados, de los bien amados, de los que han partido, de los que han dejado, de los que viven en mi corazón y en él sembraron.

Piensa, Reflexiona y Actúa.

¿Quiénes son tus amigos?,
por Helios Herrera

Mientras más avanza la vida, más difícil pareciera el hacerse de nuevos amigos. Al principio nuestros amigos son temporales, ya que la amistad empieza por ser circunstancial. Es decir, nos hacemos amigos de personas con las que coincidimos de acuerdo a circunstancias específicas. Así pues, los niños con los que compartimos la escuela se hacen nuestros amigos al menos durante el tiempo de la escuela.

Cierto es que no todos los compañeros del salón se hacen nuestros amigos; algunos simplemente llegaron a nuestras vidas y forman parte de ellas más como conocidos, que como amigos.

Durante la juventud, con su consecuente rebeldia y ganas de cambiar el mundo es probablemente cuando se gestan las amistades más profundas, aquellas que se adornan con emocionalidad y se alojan en nuestras entrañas. Es tal vez la etapa en la que, con mayor libertad, escogemos a nuestros amigos, dependiendo muy poco de las circunstancias.

Ni bien termina la juventud somos "casi succionados" por el matrimonio o la vida en pareja y poca oportunidad tenemos de hacer nuevos amigos… y de cultivar los viejos, y pocos, muy pocos años despues, perdemos inclusive la individualidad al pasarnos la vida social siendo "el papá de alguien," o "la mamá de alguien." Oportunidad, cabe decirlo, de engendrar nuevas relaciones con los padres de los compañeros de nuestros hijos, con los que tenemos en común, al menos, la comunidad educativa que escogimos para nuestros críos.

En fin, la vida pasa y los entrañables se van quedando, las posibilidades de nuevos vínculos van objetivamente disminuyendo. Así pues, podemos llenar nuestra agenda de relaciones y conocidos, pero pocos que realmente sean atesorados con emocionalidad… Lograr además que esta emocionalidad sea recíproca… bueno ya está mucho más difícil.

Entonces… ¿realmente no podemos hacernos de nuevos amigos siendo adultos? Por supuesto que sí, pero el concepto es primero, más objetivo, y segundo… más consciente.

Cuando me refiero a objetivo, no puedo más que recordar el concepto que me enseñó mi amigo Gonzalo González hace muchos años:

"Amigo es aquel quien decido conscientemente
que siempre puede contar conmigo."

Esta postura me ha permitido no perder amigos a lo largo de la vida, no retirar el cariño ni la incondicionalidad hacia la otra persona a pesar de la distancia, el tiempo o incluso la pérdida de interés de la otra parte.

Cuando me refiero a más consciente, lo hago aseverando que los amigos son personas que nosotros decidimos incluir en nuestra vida. Si bien es cierto que podemos amar a nuestros padres y hermanos, ellos nos fueron impuestos, nunca los escojimos. También es cierto que escogimos a nuestra pareja para fincar una familia, pero también que con nuestros amigos no sostenemos una relación romántica, ni física, luego entonces los vínculos que decidimos crear son, o deben ser, mucho más objetivos y conscientes, ya que nunca se ven afectados por endorfinas o procesos de enamoramiento romántico.

Por supuesto que escojemos a aquellos individuos que de alguna manera nos hacen la vida fácil, con los que nos es grato compartir el tiempo ya que nos hacen sentir bien, pero cuando adultos, la decisión de ofrecer amistad no necesariamente debe estar en línea con la de aceptar amistad, somos más selectivos, más cuidadosos y más celosos de nuestro tiempo y de a quién invitamos a nuestra vida.

Ojalá que puedas incluir en tu agenda a un amigo nuevo… ¿cada año? Ojalá que puedas decidir en consciencia elegir a una persona y hacerle saber que es tu amigo… porque siempre puede contar contigo… Si además coincide que tú formas parte de su decisión personal de amistad…¡enhorabuena! Si no, simplemente disfruta la amistad que te une a ti con él, o con ella.

Por este medio, aprovecho para agradecer su presencia en mi vida a tantos y tantos amigos, de los de ayer, de los de entonces, de los de ahora, de los de siempre, de los olvidados, de los bien amados, de los que han partido, de los que han dejado, de los que viven en mi corazón y en él sembraron.

Piensa, Reflexiona y Actúa.

28/2/10

Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena
conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para
cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera
que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan
nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se
está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo
afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más
energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional
por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente
hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá
experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico.
Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente
en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera
su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír,
pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana.
La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente
y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como
si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo
ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir
cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes.
No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado
de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la
atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles
y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de
su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.

Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico. Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír, pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana. La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes. No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.

Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico. Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír, pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana. La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes. No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.

30/1/10

Transforme su estado de animo



Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico. Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír, pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana. La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes. No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.

27/1/10

Con frecuencia, la preocupación de los pensamientos destinados a conseguir un determinado fin, no nos permite la plena conciencia de nuestras posturas corporales.
La práctica de adquirir conocimiento de la adopción de posiciones es extremadamente difícil, pero muy favorable para cambiar nuestros estados de ánimo. Es un hecho mundialmente conocido que cuerpo y mente interactúan de tal manera que se influyen entre sí.
No podemos manifestar una emoción sin que ésta vaya acompañada de un cambio fisiológico. Los pensamientos afectan nuestra fisiología de la misma manera en que ésta condiciona nuestro mundo interno y determina nuestro estado anímico.
Cambiar la fisiología puede afectar los procesos bioquímicos del organismo de manera positiva o negativa. Cuando no se está pendiente de cambiarla, los efectos suelen ser negativos y conducen a un círculo vicioso. La postura de su cuerpo afecta gravemente el estado de ánimo en el cual se encuentra: observe la manera en que está sentado en este momento.
Ahora, siéntese recto, lleve sus hombros del espaldar de la silla y mantenga la cabeza erguida. Al hacer esto, creará más energía en su cuerpo, al mismo tiempo que continúa leyendo acerca de cómo la fisiología condiciona los estados de ánimo.
En cualquier momento, mediante un ejercicio sencillo, usted puede comprobar cómo se ve afectado su estado emocional por la postura de su cuerpo. De una manera negativa: si usted deja caer sus hombros, comienza a inclinarse ligeramente hacia delante, relaja sus músculos, respira superficialmente y se mantiene cabizbajo por unos cuantos minutos, podrá experimentar lentamente cómo sus sentimientos se harán más y más depresivos.
Si usted adopta actitudes de desgano y cansancio, experimentará cómo se le van las fuerzas y decae su estado anímico. Ahora compruebe la otra cara de la moneda. De una manera positiva: si usted adopta una postura derecha, especialmente en el cuello y la cabeza, respirando profundamente, y luego abre los brazos y sonríe, podrá notar cómo, por lo menos, recupera su humor y una visión más positiva de la vida.
A veces no resulta fácil despojarse de los problemas que abruman nuestra conciencia y de encontrar un minuto para sonreír, pero hacerlo puede afectar la manera en que usted sobrelleva los momentos difíciles del curso de la vida cotidiana. La comunicación no verbal es extremadamente crucial entre los seres humanos: despierte su cuerpo de manera consistente y aprenda a situarse en estados placenteros, y observará que usted se comportará, sea en un ambiente laboral o social, como si aquel fin determinado que tanto lo preocupa conseguir ya está ocurriendo.
Cambie sus emociones
Pregúntese si alguna vez ha visto usted a una persona que se siente plenamente feliz, mirando hacia abajo, con el cuerpo ladeado, los hombros encogidos y con una mirada vaga, representando el famoso papel de víctima por el cual hay que sentir cierta compasión. Lo más probable es que no. Cualquier persona puede seguir sintiéndose bien si ya se ha lo ha hecho antes. No es difícil lograrlo si usted tiene conciencia de que puede utilizar su cuerpo como una herramienta para cambiar su estado de ánimo. El movimiento controlado del cuerpo constituye la imagen de una mente en posesión de sí misma. Dirigiendo la atención a la postura de su cuerpo, logrará dominar la prisa nerviosa de los movimientos al caminar, y las distorsiones inútiles y perjudiciales.
Además, evitará malformaciones al sentarse o tenderse, que luego requerirán tratamiento médico, y evitará la fatiga inútil de su cuerpo y su mente. Perfeccionando esta práctica, logrará más resultados positivos que negativos.